miércoles, 11 de diciembre de 2013

Y caminé

Y caminé… trotando despacio
por las veredas que separan
los mares de tus ojos.
Y seguí caminando
descalzo del calor de tus caricias,
pisando las zarzas de la soledad
que agarradas a mi alma
me recuerdan lo distante que estas.
Corazones tiznados de negro,
atenazados por los nubarrones
que apagan las sonrisas de mí alma,
volviendo opacas las miradas.
Días de esperanzas,
del galopar desbocado hacia tu encuentro,
destrozando a mí paso todo impedimento.
Noches en tus brazos,
olvidando tu ausencia,
con el trino atronador
de los corazones sosegados,
que extorsionan sin pudor,
las sonrisas ya olvidadas,
en el embarrado vestidor,
donde descansan las palabras,
que a trompicones se mecen,
tan solo para vestir tu alma.


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